Historias del Rock I

Historias del Rock I

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Jueves, 18 Mayo 2017
Música

Por Dan Torres

La mañana estaba fenomenal, era verano de 1997 y Jorge no había ido a la Universidad porque tenía algo más importante que hacer, además que era un día sin clases, él nunca faltaba porque la escuela y los estudios superiores eran lo mejor que le podría pasar en la vida, sobre todo por el gran privilegio de pertenecer a una de las Universidades más importantes del mundo, la UNAM.

Se levantó un poco más tarde de lo de costumbre y su mamá lo cuestionó, entonces explicando a través de una mentirilla piadosa le dijo que iban a tener una práctica en el centro y que iban a ver a su maestro a medio día, la mamá le creyó y le preparo de desayunar.

Jorge salió de su casa como a las diez de la mañana, se había quedado de ver con dos de sus amigos en metro Hidalgo, si ahí abajo del reloj dirección Universidad. Llegó como 11:15 a la cita y ya estaban sus amigos esperándolo, al llegar le recriminaron su tardanza, ni cómo avisarles, en ese entonces no tenían celular.

Salieron del metro por la avenida Reforma y decidieron tomar transporte porque pensaron que se les hacía tarde y treparon a un camión de los que van al Auditorio Nacional. Había algo de tráfico y se bajaron cerca del Ángel de la Independencia, del otro lado sobre la acera de Reforma dirección centro se veía un grupo de personas, eso quería decir que si habían llegado a tiempo.

Se acercaron por la acera y entonces fijaron su atención en dos personas que estaban rodeadas por el grupo y se pusieron felices al ver que eran sus ídolos, ahí estaban vendiendo su disco en plena calle y es que lo habían censurado de las tiendas en días anteriores. Eran Micky y Randy de Molotov vendiendo y autografiando el material a sus fans.

Jorge y sus amigos estaban contentos de haber llegado a tiempo, alguien les había dado el pitazo que los de Molotov estarían en el Ángel y pues era cierto. Compraron el disco y se fueron felices.

Valió la pena no haber ido a la Universidad pensó Jorge y también ahorrar para comprar el tesoro tan valioso que llevaba consigo.

Llego a casa feliz y hambriento, pero antes de comer se dispuso a escuchar su disco, eso sí con audífonos para que no lo escuchara su mamá, esa noche Jorge se acostó con la música de Molotov, aunque sin conciliar el sueño escucho sus disco las veces que pudo hasta que le ganó el sueño, al otro día se notaba el desvelo, pero él feliz se despertó para ir a la escuela.

A veinte años de lo sucedido Jorge aún conserva el preciado tesoro y ya con boleto en mano está listo para ir a la celebración de los veinte años del primer y más importante disco de una de sus bandas favoritas, nos referimos al Dónde Jugarán las Niñas de Molotov, Jorge está listo para cantar, saltar y gritar en el Palacio de los Rebotes, perdón Deportes.

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